Atributos del liderezgo estratégico

El Ayuntamiento va a iniciar la redacción del nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), el Plan de Ordenación Urbana (POU) y las nuevas Ordenanzas de Edificación y Urbanización. Esto significa que empieza el momento de decidir cómo será Las Gabias, y Pedro Verde, en los próximos 20 años.

Ya no basta con “estar presentes” o reaccionar cuando los problemas están hechos. Se abre la oportunidad de intervenir para decidir el ancho de nuestras aceras, los espacios verdes, la movilidad, la seguridad y hasta la forma en que crece nuestro entorno.

Este proceso requiere vecinos con iniciativa, que sepan proponer y defender mejoras antes de que los planos estén sobre la mesa. El liderazgo que necesitamos no es el que protesta después, sino el que se sienta con los técnicos ahora, cuando aún se pueden cambiar las cosas.

1. Un nuevo estilo de liderazgo

1.1. Mirar el mañana

Hace falta mirar más allá del día a día. No necesitamos representantes que esperen a ver el plano publicado para opinar, sino personas que participen desde el inicio del proceso. Participar no es un favor del Ayuntamiento, es nuestro derecho, y lo pagamos con nuestros impuestos.

1.2. Con argumentos, no con ruido

Los gritos no cambian las cosas, los datos sí. El representante eficaz usa información concreta —como los resultados de la Encuesta de Calidad de Vida, donde habló el 22% de nuestros vecinos— para respaldar sus peticiones. Necesitamos voces que digan: “La norma estatal exige aceras de al menos 1,80 metros, y aquí están los puntos donde no se cumple”.

1.3. Constancia y firmeza

La experiencia muestra que las administraciones y las empresas adjudicatarias suelen preferir el camino fácil: la pasividad vecinal. Por eso necesitamos personas constantes, que acudan a las reuniones, pidan las actas y sigan el proceso paso a paso. Un líder firme no busca conflicto, sino resultados.

1.4. Saber comunicar

El PGOM y los documentos técnicos son complejos. Pero alguien debe traducir ese lenguaje a algo que todos entendamos, para mantener informada y unida a la comunidad. Un liderazgo fuerte nace cuando la gente siente que su voz está representada.

2. El reto del PGOM: más que un trámite

El PGOM no es un simple papel. Es el plan que marcará cómo será nuestro municipio en los próximos años. Pedro Verde tiene una asociación vecinal activa y redes donde participa un 25% de la población adulta, un capital social enorme que hay que aprovechar.

Los datos más recientes de la Encuesta de Calidad de Vida revelan una paradoja:

  • Valoramos nuestra calidad de vida con un 3,9 sobre 5,
  • pero la gestión municipal apenas con un 1,8.

Esa diferencia marca nuestro reto: transformar la queja en acción.

Veamos algunos datos clave que nos dan base para empezar a actuar en el nuevo PGOM:

  • Urbanismo y accesibilidad: Valoramos nuestras calles con un 1,99 sobre 5. Hay aceras demasiado estrechas, farolas en medio del paso y zonas inseguras. El PGOM es la herramienta para cambiarlo.
  • Zonas verdes y deportivas: El 78% cree que los parques son insuficientes y el 95% echa en falta espacios deportivos. Esto no se arregla con parches, sino ejecutando proyectos reales.
  • Movilidad: El 72% usaría transporte público si hubiera mejores opciones. La lanzadera al metro, valorada con un 4,7 sobre 5, debe dejar de ser promesa y pasar al plan.
  • Seguridad y convivencia: La sensación de seguridad es baja (2,38) y la presencia policial se valora con 1,76. El diseño urbano —iluminación, visibilidad y vigilancia— puede mejorar mucho este aspecto.
  • Conexión vial: Es esencial prever un acceso directo a la A-44a y la futura VAU-05, para reducir tráfico y mejorar la movilidad de toda la zona.

Los datos hablan por sí solos: la comunidad quiere participar (4,64 sobre 5 en importancia), pero siente que su implicación real es baja (2,24). Ese espacio vacío es el que debe ocupar el nuevo liderazgo vecinal.

Hay talento en Pedro Verde —vecinos con formación técnica, con ideas—. Solo hace falta animarles a participar, darles voz y coordinar esfuerzos para que las alegaciones y propuestas lleguen donde deben: a las mesas donde se diseña el futuro de Pedro Verde.

3. El coste de no actuar

3.1. La inercia urbanística

El planeamiento urbano no es un dibujo: es el guion de nuestra vida diaria. Si hoy no exigimos aceras amplias o zonas deportivas suficientes, mañana nuestros mayores tendrán más barreras y nuestros jóvenes menos oportunidades.

3.2. El valor de nuestras viviendas

Una urbanización sin servicios, zonas verdes o buena movilidad pierde valor. No participar hoy en el PGOM puede traducirse en viviendas menos valiosas mañana. Cuidar el barrio es también cuidar nuestro patrimonio.

3.3. Reaccionar tarde sale caro

Cuando las obras empiezan, protestar ya no sirve. Corregir un error urbanístico cuesta diez veces más que hacerlo bien desde el principio. Participar hoy no es una molestia, es una inversión en calidad de vida.

4. Momento de decidir

Tenemos los datos, los canales y una comunidad dispuesta. Pero los planes no se cambian solos: hay que defenderlos con firmeza y constancia. Pedro Verde está en el punto en el que la actitud pasiva deja de servir.

Es el momento de pasar de la queja a la influencia. Si no ocupamos nuestro lugar en las mesas donde se diseña el nuevo PGOM, otros decidirán por nosotros cómo será nuestra vida en los próximos 20 años.

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